•12/15/2010 04:13:00 PM
Por: Carlos MolinaEstas personas nunca conocieron riquezas. Por su idiosincrasia solo nos queda recordarlos como nuestros personajes folklóricos.
Cada comunidad tiene sus personajes característicos, los de mi pueblo los recuerdo como si los tuviera presente. Como olvidar a “Pescalpe” un garífuna vendedor de pescado llamado Rogelio; al popular “Chencho” de Barrio Inglés y a la bailarina “Madona” que pasaba a las afueras del Black and White disco. Hay algunos más, pero mi mente solo recuerda a los más populares, los que son y serán parte de la identidad de nuestra ciudad de La Ceiba.
Son personas que por su idiosincrasia y sin dedicarse a un arte en especial, llegaron a ser figuras insignes de la expresión popular de nuestro pueblo.
De “Pescalpe” evoco a una figura de estatura mediana, con un andar cojo, que vivía de su trabajo: vender pescado por los barrios y colonias de la ciudad con su característica pana en su hombro. Con una voz afónica y una articulación defectuosa anunciaba su producto, al no poder pronunciar bien la palabra pescado, gritaba: Pescalpe, fue así que los moradores comenzaron a conocerlo como “Pescalpe” apodo que lo popularizó. Pocos saben que se llama Rogelio. Tengo tan presente cuando llegaba a la colonia la Merced a ofrecer su venta, casi siempre me lo encontraba en la calle siendo yo un adolescente, en la actualidad no se qué rumbo tomó y si vive aun, lo cierto es que dejó de vender.
Otro de esos tradicionales personajes es el popular “Chencho” todo ceibeño lo conoce. Un garífuna de baja estatura, regordete, cabezón, de labios muy pronunciados, ojos y nariz grande y un andar pausado por su peso, parecido al caminar de un “simio”. Se trata de una persona muy humilde y sana. Sus momentos de ocio los pasaba en el parquecito de su querido Barrio Inglés, después se le veía observando la inmensidad del mar en el muelle viejo. Todo un personaje de la vida cotidiana de la “Novia de Honduras”. Por mucho tiempo trabajó ayudando en los quehaceres de las doñas que prepararan las famosas “baleadas de la línea”. Siempre estuvo muy cerca de su barrio, de su muelle y uno de sus muchos trabajos: la venta de baleadas y café. Todavía se pasea por las mismas calles; aunque no muy a menudo, sin duda producto de la edad; también lo he observado mucho más delgado que antes.
Aunque estos últimos que voy a mencionar, padecían de una enfermedad mental, siempre están en la mente de los ceibeños, como la recordada “Madona” sobre todo por los bailarines del Black and White ya que pasaba el mayor tiempo a las afueras de la disco, de vez en cuando bailando o cantando, allí la observé algunas veces que me asomé a la popular discoteca. Y qué decir de “Mambo” un popular vendedor de pescados. De “Chayanne” un tipo que se paseaba en calzoneta con el pelo musuco alborotado, gritando y casi siempre riéndose a carcajadas cuando se encontraba con los transeúntes. Lo mismo que de un joven cargando una pelota de caucho bajo el
brazo. Cuando caminaba por las aceras del centro de la ciudad, pasaba muy cerca de las muchachas y sorpresivamente las asustaba, provocando que salieran en estampida, pero lo hacía solo para divertirse ya que era muy sano. Todos ellos son parte de nuestro folklore; aunque muchos los recuerdan como unos simples locos que se paseaban por la ciudad.Es muy normal que cuando se habla de personajes de una ciudad, se refieran a intelectuales, que sobresalgan en un arte o como funcionario público, pero estos también han honrado a la ciudad con su trabajo o simplemente con su folklore, es por eso que la Biblioteca Publica quiso enmarcarlos en la historia de La Ceiba mandando a pintar un mural con paisajes de la ciudad y plasmando sus retratos. También existe otra pintura con los edificios o emblemas mas históricos de "ceibita la bella", por cierto en el mismo está el retrato de Margie Dip, una persona que “ha servido a su pueblo”, como alcaldesa y diputada, según el decir de los habitantes.



1 comentarios:
Personajes que nunca olvidaremos, gracias a esta pagina por recordarlos e interesarse por ellos, los que nunca valen para el resto de la "ilustre" sociedad.