•9/19/2009 04:01:00 p. m.
Incendio en el Teatro Dorado, ave. San Isidro en 1932.
Por: Carlos Molina

El fin de los muchos incendios era reducir a cenizas el archivo Municipal para quedarse con los ejidos de la ciudad. También hubo incendios que asolaron totalmente la ciudad, quemándose muchos documentos sobre su rica historia.


En su libro "La Ceiba, sus raíces y su historia" el historiador ceibeño Antonio Canelas Díaz, realiza una amplia explicación sobre los múltiples incendios que consumieron a La Ceiba. Leamos: En ninguna ciudad de Honduras se han producido incendios tan espectaculares que en cuestión de horas, han reducido a cenizas el centro comercial de la ciudad en una extensión de 17 manzanas. Lo que llama la atención, es la capacidad de surgimiento y recuperación que ha demostrado la población ante tantos desastres. Por cuatro veces devastadoras conflagraciones ígneas prácticamente han destruido La Ceiba y como el Ave Fénix, nuevamente ha surgido con nuevos bríos, sin perder la alegría característica de sus habitantes, que le han dado fama nacional e internacional. El origen de los muchos incendios ha sido principalmente el acto económico, seguido por el político. No se cuenta con una estadística confiable que nos de el dato exacto del número de los incendios que se han dado en “la Novia de Honduras. Fuentes conservadoras aseguran que estos han sido tantos, resultando imposible recordarlos a todos.

Los incendios ceibeños se pueden clasificar en tres tipos:
* Los grandes incendios: que consumieron fábricas, negocios y viviendas ubicadas entre 16 a 18 manzanas. Estos fueron cuatro.
* Los incendios medianos: redujeron a cenizas las construcciones levantadas entre una a tres manzanas. Estos los podemos catalogar como muchos.
* Los incendios pequeños: que consumieron una a siete viviendas y fábricas, los que las podemos clasificar como demasiados.

Los grandes incendios
Gracias a la investigación histórica que ha llevado a cabo en los archivos de Tegucigalpa el licenciado Ramón Oquelí, se conoce de un voraz incendio que ocurrió en esta ciudad el 14 de agosto de 1884. Nosotros afirmábamos que la tendencia a la piromanía de los ceibeños comenzaba en el año de1903; pero resulta que no es así. En efecto, en su libro “Honduras, estampa de la espera, sucesos públicos y vida cotidiana” del licenciado Oquelí, leemos el siguiente comentario escueto: También se informó que un incendio había reducido a cenizas la totalidad del pueblo marítimo de La Ceiba, en el departamento de Colón”.
Nos llama la atención la palabra empelada en el informe de “Totalidad” la cual nos indica que la ciudad fue totalmente arrasada, teniendo que volverse a construir de nuevo, situación que no se dio en los otros tres grandes incendios que se desataron en las primeras décadas del siglo XX, lo que nos da la idea de la capacidad que tenía la ciudad de volver a renacer partiendo de cero. En el año de 1884 era Alcalde de la ciudad el señor Jesús Ordoñez tío abuelo del profesor Juan Ordoñez López nativo de Concordia, Olancho.

El incendio de 1903
En el segmento de los ejidos al referirnos a la tragedia de estos terrenos afirmábamos que: “dos meses exactos después de que el gobierno del General Manuel Bonilla legalizara la estadía y los cultivos de la Vaccaro Brothers en Cuero y Salado Barra, por medio del Decreto n. 20, del 23 de mayo de del mismo año, se desata en La Ceiba un pavorosos incendio que misteriosamente” empieza en las oficinas del registros de la propiedad, ubicadas en el edificio de la Municipalidad. Este incendio destruyó 17 manzanas del centro comercial de la ciudad.

En el año de1903 el edificio de la Municipalidad estaba situado en la segunda calle, esquina con la avenida Atlántida, donde después trasladaron el cuartel militar y hoy es una bodega de la ferretería Kawas.
Para no volver a repetir la información solo recordaremos que en este incendio comienzan a desaparecer todos los documentos valiosos del pasado, que de haberse salvado por lo menos la mitad de ellos, esta historia fuera más rica en información y mejor documentada. El fin de este incendio era reducir a cenizas el archivo Municipal que entonces era muy rico y contenía valiosa información, así como el de desaparecer el título de los ejidos, que por obra y gracia de los títulos supletorios de dominio comenzaron rápidamente a desaparecer. Según doña Paca Navas de Miralda y Zoroastro Montes de Oca, los pirómanos no contaban que comenzó a soplar sobre la ciudad una fuerte brisa del norte, contribuyendo para que las llamas se extendieran por todo el centro de la ciudad. En ese tiempo en La Ceiba no existía un Cuerpo de Bomberos.

En 1914 se repite la historia
Once años después se vuelve a repetir la misma tragedia. Los progresos alcanzados por La Ceiba se vieron bruscamente interrumpidos por un terrible incendio que asoló la ciudad el 7 de marzo de 1914. El incendio en referencia fue realmente pavoroso y devastador. Fueron destruidos, nos informa una crónica periodística, “16 manzanas, comprendiendo los principales establecimientos del comercio”.

El Licenciado Mario Posas en su breve historia de la Ciudad de La Ceiba al referirse a esta conflagración afirma: “Según algunos observadores, el incendio que comenzó en la farmacia del doctor V. C. Reynold, fue provocado intencionalmente. Al menos, eso es lo que se desprende de un mensaje enviado a un periódico capitalino por un corresponsal ceibeño: Pueblo indignado contra Botica Atlántida”, considera el origen del incendio como voluntario. Esta insinuación implica que la farmacia fue quemada intencionalmente para cobrar el seguro, una práctica bastante corriente en las primeras décadas del presente siglo. En este pavorosos incendio también se quemaron las casas que albergaban los consulados italiano, americano y francés”. (Fuente: "La Ceiba sus raíces y su historia" del autor Antonio Canelas Díaz.
Votar esta anotación en Bitácoras.com
This entry was posted on 9/19/2009 04:01:00 p. m. and is filed under . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

0 comentarios: