•8/18/2009 11:59:00 a. m.

“El primer castigo del culpable
es que su conciencia lo juzga
y no lo absuelve nunca”.
Juvenal

Un golpista escucha la diana y se oculta tras las armas, es demasiado diminuto… como para llenar la fatiga, el uniforme de soldado con su cuerpo es demasiado traidor para cobijarse en la bandera, Judas lo escupe y da la vuelta…

Un golpista, se levanta con la aurora, charlatanamente se sienta frente a una cámara y gruñe… grita, estira el hocico, mientras el dueño del zoológico… le lanza una cascara en premio.

Un golpista no es demonio…los demonios son temerosos de la justicia y de la historia incluso, demasiado leales y honestos y sobre todo convencidos que más allá de la muerte siempre hay quien pasa factura.

Un golpista… se despierta siente que ha experimentado una vejación como si hubiese estado en otro cuerpo, en otros pasos.

En su cama cierra los ojos piensa que puede dormir y entonces sueña…sueña ser arrojado sobre concreto y un frío se cuela entre la camera que mas que camera es una simple camiseta…un golpista sobre saltado se levanta golpista con la sensación de dispararos de repentinos estallidos…
se levanta con la piel eriza dolorida como si cañones metálicos y helados le punzan los costados.

Un golpista sabe que esa vestidura no es la suya… que no le queda bien
se la prueba, sabe que no es su talla… pero igual, así son los sueños y así es la vida de un golpista, toda alucinación…

Un golpista sufre un insomnio terrible como si en su mente se acopiaran todas las voces de una América antigua…

Un golpista siente los toletes que se estrellan indolentes contra las costillas, un golpista delira que no está, que no se encuentra por ningún lado, que se siente sin carnes y sin huesos, que se siente sin alma casi, como si no estuviera, como si le hubieran desaparecido…un golpista no duerme,se retuerce en la cama, alucina que se le vienen encima, balanzas, barrotes y sentencias, escucha que le gritan chauvinista, xenofóbico, asesino, racista…

Un golpista se levanta, como se levantan los golpistas… asustado y se pone la máscara de humano… y reza, hace una plegaria hipócrita… que no alcanza más distancia que el paso lento, resignado y firme al infierno…

Un golpista no es demonio…los demonios son temerosos de la justicia y de la historia incluso, demasiado leales y honestos y sobre todo convencidos que más allá de la muerte siempre hay quien pasa factura.

Un golpista no duerme, soñando que es presidente, y repentino… es presidente, falso, golpista pero presidente decreta toques de queda… sale golpista en televisión, anuncia golpista al mundo que no sucede nada…porque el pueblo es siervo y Honduras es sólo un feudo para él.

Un golpista es el resultado de sacar un ciudadano, presidente, legítimo para variar de madrugada, enviarlo a Costa Rica para repetir lo de Morazán, golpear a un pueblo, llenar cada rincón de soldados y otras marionetas… ponerse una careta de humano, actuar como primate y sacar de su inconsciente, una a una su mediocridad, su odio, su ineficiencia, su democrática rapacería, el lacónico deseo de los sueños inconstitucionales de ser, por un día o por un mes aunque sea golpista…pero ser presidente.

Un golpista se despierta suda como puerco, cuando le quitan o le niegan la visa y entonces se atormenta y se ve solo, solo, solo y enjaulado y aun se preocupa más, doloroso, angustiado, piensa a donde me iré a gastar la fortuna que me he robado en donde me ocultaré cuando los palos y las piedras me manden al exilio, quien me dejará un lugar, quien albergará un kon expatriado un golpista no duerme... no duerme… sólo, sólo espera los multiplicados golpes esos mismos que el dio al pueblo…

Un golpista ha olvidado
que aunque alta es la noche
Morazán vigila.
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