•6/21/2009 06:53:00 PM

Por: Carlos Molina
El periodista Felipe Elvir Rojas, publica un articulo en el sitio Honduras educacional sobre el panorama de la literatura nacional, el cual nos pareció interesante y quisimos compartirlo con los lectores de Cultura Popular, sin embargo destaca el valor cultural de grandes escritores y próceres hondureños de la talla de José Trinidad Reyes famoso por sus pastorelas entre otros, pero no podemos vivir con lo hecho en el pasado, hay que apoyar y resaltar a los buenos compatriotas que trabajan por el arte hondureño en la actualidad, que tienen que luchar con la desidia y la apatía de toda una sociedad.
Se debe también criticar el poco apoyo a las manifestaciones culturales por parte de la Secretaria de Cultura de nuestro país, que muchas veces no cuentan con un presupuesto, y cuando lo tienen se diluye en estudios que al final no abonan en nada, o en viáticos de los funcionarios que se dedican a viajar por el mundo participando en seminarios o representando a Honduras en tal evento, hospedándose en los mejores hoteles y paseando por la ciudad con el dinero del pueblo como si estuvieran vacacionando.
Aunque para Rojas, “la pintura, la escultura, la música, la danza, el canto, el teatro y la literatura, han experimentado un vigoroso impulso” que nos hace pensar que mejores días le esperan a nuestro país.
En nuestro país, los medios de comunicación no brindan espacios culturales en sus emisoras o canales de televisión porque según ellos “eso no vende”. Tienen como prioridad el dinero, como si con un espacio dedicado a la cultura les haría perder efectivo más cuando son dueños del medio. No hay conciencia aun y cuando por sus emisoras gritan por los micrófonos; “Amamos a Honduras, o somos buenos hondureños”.
A continuación, reproducimos el editorial sobre el arte hondureño, escrito por Felipe Elvir Rojas.
Panorama de la Literatura Nacional
La cultura constituye la carta de presentación, vale decir, la identidad de las naciones y de los pueblos. Es como el oxígeno a la vida. Sin ellas estaríamos viviendo en la edad de piedra.
No obstante el valor inconmensurable de la cultura en la forja de la personalidad del hombre, es tenida como un lujo, como algo marginal en el mundo subdesarrollado. Esa situación se refleja en los presupuestos nacionales.
Pese a las dificultades, en países como el nuestro hay un despertar en el espíritu creador. En todas las vertientes del arte bullen las ideas generosas y el afán de superación. Hay, pues, una especie de sacudimiento que nos llena de satisfacción e iluminado orgullo. La pintura, la escultura, la música, la danza, el canto, el teatro y la literatura, han experimentado un vigoroso impulso que nos hace pensar que mejores días le esperan a nuestro país.
El quehacer es variado, como variada su temática. La objetividad y la subjetividad juegan un papel singular en las cuestiones estéticas.
Hacemos las anteriores consideraciones para referirnos a una rama de la cultura: la literatura, con imagen propia, sin desechar las influencias foráneas, siempre que las mismas sean beneficiosas para el país.
Honduras-lo decimos sin modestias de ninguna clase-es rica en ingenio, talento y destrezas. En todas las disciplinas del conocimiento, podemos señalar ejemplos que nos enaltecen.
En el campo literario, que es motivo de esta charla, a lo largo de nuestra historia han emergido elementos que son honra de la nación. Empezamos por mencionar al sacerdote José Trinidad Reyes, el primero que en su época llevó a las tablas obras de teatro. Son famosos sus villancicos y pastorelas que fueron la atracción de la gente que acudía masivamente a sus presentaciones.
En el mismo orden de ideas, citamos a don José Cecilio del Valle, redactor del acta de independencia de la gran patria centroamericana. Sus escritos sobre política y economía siguen siendo objeto de estudio pro mentes lúcidas de las pasadas y actuales generaciones. El talentoso compatriota desempeñó en Centroamérica y en México importantes funciones públicas. Plumas brillantes fueron también las del Álvaro Contreras y Ramón Rosa, representativos de un periodismo honrado, valiente y veraz. Decía el Dr. Rosa, Ministro General en el gobierno del Dr. Marco Aurelio Soto: “Difícil tarea la de hacer periodismo fundamental y constructivo, allí donde las pasiones son el fruto natural del odio y aguzan la intriga de quienes no contribuyen a elevar el nivel de la educación del pueblo. Es de esperarse que, acatada como está la libertad de pensamiento, la prensa tome mayor ensanche, robustezca las sanas ideas y ejerza por doquiera, su influencia civilizadora”.
Eminentes periodistas fueron asimismo: Juan Ramón Molina, el Príncipe de la poesía hondureña, Augusto C. Coello, Froylán Turcios, Alfonso Guillen Zelaya, Vidal Mejía, Julián López Pineda, Salatiel Rosales, Medardo Mejía, Paulino Valladares, Oscar A. Flores, Rafael Heliodoro Valle, ciudadano ilustre que honoró a la patria, dentro y fuera de sus fronteras, igualmente, Rómulo E. Durón, Manuel Sevilla Oliva, Manuel M. Calderón, etc.
El único e imprescindible material de que echan mano las intelectuales es la palabra, surtidor de aguas vivas en boca de los elegidos por la gracia del númen o imprecación de odio en boca de palurdos. Es sustancia y origen, expresión del sentimiento; mar tranquilo o mar embravecido; céfiro que acaricia o huracán que golpea. Es profecía en boca de los sabios, inefable inocencia en el balbuceo de los niños e inclaudicable devoción en la voz de las madres.
Todo principia y termina en la palabra, roce de alas, idioma del amor o aldabonazo en las luchas populares. Lo bueno y lo malo en la palabra caben. Agresivas aristas o perfiles de abscóndita belleza, son su forma y su fondo, cristales de Seres que jamás se empañan, porque sus reflejos tocan la eternidad. En fin, la palabra es canto de alegría y de esperanza y, en la hora solemne del viaje definitivo, es Padrenuestro. Si la palabra un día nos faltase, un silencio de tumba cubriría la tierra. Con ella el justo embrida las pasiones y los bellacos suelen encadenarla, siendo estigmatizados por la historia. La palabra marca la frontera entre el hombre y la bestia. Como arte en todas sus expresiones, seguirá retando a las edades.
Entre otros cultores de la palabra: periodistas, ensayistas y escritores, vivos unos pocos y los más que ya cruzaron el tramonto eterno, mencionaremos a Jorge Fidel Durón, Lucas Paredes, Humberto López Villamil, Ezequiel Escoto Manzano, José María Espinoza, Armando Zelaya, Helen Umaña, Arturo Martínez Galindo, Hernán Ramírez, Adán Elvir Flores, Nelson Fernández, Manuel Gomero Durón, José Francisco Morales Cáliz, Dinisio Ramos Bejarano, Andrés Torres, Jacobo Golstein, German Allan Padgett, Julio César Marín, Edgardo Paz Barnica, Rodolfo Pastor Fasquelle, Lisandro Quesada, Jesús Muñoz Tábora, Nora Landa Blanco Vda de Tróchez, María Eugenia Ramos, Blanca Moreno, Gloria Vargas, Maira Navarro, Edgardo Melgar, Napoleón Mairena Tercero, Rodrigo Wong Arevalo, Max Velásquez Díaz, Juan Milla Bermúdez, Norma Oviedo de Milla, María Trinidad del Cid, Visitación Padilla, Rafael Leiva Vivas, Ramón Oquelí, Mario Argueta, Filander Díaz Chávez (escritores e historiadores) Luis Alemán, Donaldo Castillo Romero, Guillermo Castellanos Enamorado, Jorge Montenegro, Luís Díaz Chávez, Raúl Lanza Valeriano, Adolfo Hernández, Jonathan Rusell, Carmencito Fiallos, Visitación Padilla, Mercedes Laínez de Blanco, Graciela Bográn, Antonio Ochoa Alcántara, Carmen Castro, Litza Quintana (Elvia Castañeda de Machado), Eliseo Pérez Cadalso, Victor Cáceres Lara, Joaquín Mendoza Banegas, Dionisio Romero Narváez, Juan Ramon Martínez, Segisfredo Infante, Benjamín Santos, Leticia de Oyuela, Isolda Arita Mesler y muchos más.
Cultura
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4 comentarios:
La panoramica que nos da el señor Elvir Rojas de la literatura hondureña, es bastante limitada y excluyente. Se han omitido a muchos escritores nacionales importantes y desde luego con obras claves para la Literatura Nacional, algunos de ellos han obtenido premios hipanoamericanos importantes,de ahi la importancia de sus inclusiones, para complemantarla añadamos a los siguientes autores, entre los que encontramos poetas, narradores, ensayistas e historiadores.
POETAS: Jacobo Carcamo, Claudio Barrera, Jorge Federico Travieso, Jaime Fontana, Pompeyo del Valle,Nelson Merren,Antonio Jose Rivas, Edilberto Cardona Bulnes, Oscar Acosta, Roberto Sosa, Jose Adan Castelar, Alexis Ramirez, Jose Luis Quesada, Rigoberto Paredes, Tulio Galeas,Livio Ramirez, Efrain Lopez Nieto,Juana Pavon, Galel Cardenas,Ricardo Maldonado,David Diaz Acosta, Julio Cesar Pineda,Marco Tulio del Arca,Claudia Torres, John Connolly, Juan Ramos Saravia, Oscar Amaya, Oscar Espinal, Alejandra Flores, Oscar Ordoñez, Armando Jose Ramos,Nelson Echenique, Carlos Adrian Peña Cuellar,Soledad Altamirano, Amanda Castro, Waldina Mejia,Rocio Tabora, Juan Carlos Caffol, Diana Espinal, Jorge Martinez,Lety Elvir,Felipe Rivera Burgos, Samuel Trigueros, Marco Antonio Madrid, Rebeca Becerra, Edgardo Florian, Armida Garcia, Rainier Alfaro Baustista, Francesca Randazo, Jose Enrique Cardona,Tania Claudina Alvarado,Gloria Quintanilla, Emin Navid Rodriguez
NARRADORES: Julio Escoto, Roberto Castillo, Armando Garcia, Leon Gallardo Leiva, Roberto Quesada,Ernesto Bondy, Cesar Rodriguez Indiano, Manuel de Jesus Pineda
ENSAYISTAS: Hernan Antonio Bermudez Milla, Jose Diomedes Lopez Lazo.
Entre otros estos son los autores nacionales que complementa la Panoramica de la literatura nacional,que aparte de ampliarla la enriquece, quizas hayan algunos nombres omitidos involutariamente.
El Poeta Felipe Elvir Rojas (QDDG) fallecio en agosto de 2005. La panoramica mencionada fue escrita en los 90, por lo que hay que tener en cuenta el momento en que fue escrito.
¿Dónde puedo consultar la obra del poeta Armando José Ramos? soy mexicano y tuve el gusto de convivir con él es su estadía en este país.
Estimado Victorino: como no pertenece a la sociedad literaria de Honduras, se conoce muy poco de la vida de Armando José, sin embargo si encontramos mas información sobre el se la haré saber.
El blog Arlequin publicó recientemente la noticia sobre su primer libro de poemas.
LÍRICA
Una muestra poética de Armando José Ramos.
Luego de una vida azarosa el poeta Armando José Ramos nacido en Gualcinse, Lempira, en 1959 ha publicado su primer poemario titulado “Guardacaminos”.
Este alumno de poetas de la talla de Livio Ramírez y Juan Bañuelos conjuga en sus versos un aliento amoroso, festivo, con imágenes del paisaje de su tierra natal.
Mi abuelo
A mi abuelo le fascinaba rezar,
era tan devoto
que debajo del petate
guardaba una estampa del niño de Atocha.
En las covachas de la pared
escondía cajas de mentol,
una que otra cola de cusuco.
Pensaba siempre en el vuelo de los azacuanes,
en la tristeza del pasto seco.
Le gustaba la chicha de maíz,
sería por eso que usaba caites.
Me decía:
¿Hijo, ves aquellos cerros, aquellas nubes?
Bueno, allí sólo habitan las sombras del silencio,
el color del arcoiris.
Me hablaba de la sencillez de las avispas,
cuando murió
me aconsejó que observara la paciencia
de los escarabajos.
A él nunca le faltó la alforja,
creo que allí guardaba sus cuentos
y no sé que otras cosas.
En el rincón de su casa
donde habitaban sus sueños
colgó el sombrero
apuntando hacia el norte,
como que le invadían
los presagios.
Nunca se zafó un caite
ni se le desempató el machete,
era amigo de las quebradas
metía los pies en los arroyos,
para enderezar el canto de las aguas.
México 1988