•5/07/2009 06:05:00 PM

Por: Carlos Molina

A muchos ceibeños nos apasiona el arte, la cultura, y las letras, en una ciudad donde predomina mas el desenfreno, la vida nocturna, y los carnavales.

Aunque no podemos ocultar que gran parte de su población, tiene cierta apatía por la lectura, y por los pocos actos culturales que se desarrollan en la "novia" de Honduras.

Hace algunos años caminaba por la avenida San Isidro con el historiador Antonio Canelas Díaz, después de salir del programa “La Ceiba una Historia Desconocida” que juntos presentábamos en Radio San Isidro, Toño me iba contando que en cierta ocasión, le tocó coordinar una exposición de pintura en el salón de sesiones de la Municipalidad, e invitó a través de muchos medios a la sociedad ceibeña y al público en general al evento cultural, y para su sorpresa, solo una o dos personas se hicieron presentes. Canelas, se vio en la obligación de bajar al parque central y pagarle a varias personas que se encontraban recreándose para que hicieran bulto en la malograda exposición, aunque su idiosincrasia no les permitiera conocer de arte, mucho menos describir y apreciar las obras expuestas.

Es una dura realidad, a los hondureños no nos apasiona el arte y la cultura, pero llenamos los conciertos callejeros de música reggaetón, y otros actos que atentan a la moral y a las buenas costumbres.

Si usted se toma la molestia de preguntarle a cualquier joven si sabe quien es Helen Umaña, Julio Escoto, o Heber Sorto; seguramente no tendrá respuesta, pero con certeza le dirán quien es Daddy Yankee, Don Omar, o Makano.

En La Ceiba, asistí a muchas presentaciones de libros, por invitación de la Licenciada Mara Arriaga, directora de la Biblioteca Publica Municipal. El salón de dicha Biblioteca, resultaba insuficiente, quizá porque era demasiado pequeño. Recuerdo las mismas caras en cada uno de los eventos, y una buena parte de estudiantes de cierto instituto de la Ciudad, que asistían más porque al final del periodo se verián recompensados en sus notas de calificaciones. Sin embargo, tenemos que reconocer que uno que otro mostraba interés en el conversatorio, sin pensar en los puntos que recibirían.
Por aquel viejo salón, donde en una de sus paredes se observa un gran mural que exhibe la historia y los símbolos de la Ciudad, vimos pasar a muchos escritores como; Julio Escoto, Armando García, Teofilito con sus famosas perras, y a varios poetas ceibeños que conforman el grupo Cultural "El Verbo", entre otros que escapan a mi mente.

En el año 2006 fui invitado a la presentación del libro “Causes y la ultima Estación" del Poeta y Escritor hondureño José Adán Castelar, padrastro del recordado y apreciable amigo Roberto Quesada, también escritor y actualmente diplomático en las Naciones Unidas. Durante el evento desarrollado en un restaurante de la ciudad, se desarrolló un programa de rasgos biográficos, lectura y dialogo con el autor. El Poeta Castelar, leyó varios textos de su obra de poesías, despertando el interés de los asistentes. El libro pertenece a una trilogía denominada; “Pasión de Claroscuro” que comenzó a escribir en 1998.
Esta magnifica obra de Castelar, contiene una poesía reflexiva, existencial, y de esperanza. Está ubicada dentro de un periodo muy oscuro pero a veces muy claro para el lector.
Tenemos un bonito recuerdo de esa noche, ya que Castelar con su voz pausada y suave, se salió del protocolo y deleitó a los presentes narrando algunos pasajes de su añorada infancia en La Ceiba tras dejar su natal Coyoles Central, pueblo muy cercano a la Ciudad Cívica de Olanchito.

En la actualidad, son muchos los que trabajan por mantener vivo el maravilloso mundo de la poesía, la lirica, y la narrativa, en una ciudad que es mas conocida por los carnavales y las francachelas. Recordamos a Elvin Munguía, René Rodríguez, Félix Martínez, David Fortín, Nelson Martínez, Miguel Moncada, Israel Serrano, Emin Rodríguez, y Tania Alvarado, entre otros.
Sin dejar de mencionar al conocedor y Escritor de la historia de La Ceiba, Antonio Canelas Díaz, y don Santos Centeno (padre), escritor y estudioso de la cultura garífuna.

Pero toda esta nueva generación de escritores, al igual que los de la vieja guardia, deambulan por las calles con sus obras ya que no cuentan con una Casa de la Cultura que los acoja. Ese anhelado sueño, cada año se vuelve una utopía, sin embargo ha habido avances como el traspaso del viejo edificio de la Aduana para tal menester, aunque todavía no se ha finiquitado.
Reconocemos la ardua labor que han venido realizando los integrantes del Grupo Cultural “El Verbo”, y una buena parte de ceibeños, como la Lic. Mara Arriaga, René Rodríguez López, y este servidor en su momento, para que ese sueño se materialice.

La cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad. Ya es tiempo que una Ciudad como La Ceiba tenga una Casa de la Cultura para que no ande deambulando el aporte cultural de sus hijos.
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1 comentarios:

On 19 junio, 2009 09:21 , Anónimo dijo...

PERO SOMOS MAS INTELIGENTE QUE LA GENTE DE TODO EL PAIS...