•4/22/2009 11:24:00 a. m.
Por: Carlos Molina

Esperamos que los centenares de reporteros que trabajan agobiados por los compromisos políticos de sus empleadores y de tratar con burocracias insensibles, conserven su idealismo para que continúen presentando la verdad a la sociedad.

El papel y la carrera del periodista de los países subdesarrollados como el nuestro, tienen muchas facetas.
Con recursos limitados y necesidad económica, se vuelve normal tener más de un empleo y trabajar en distintos medios. Una persona joven puede aspirar a ser periodista o escritor y empieza como reportero para un diario o para una estación de radio. En poco tiempo, el reportero puede también trabajar en jornada parcial para una revista o como investigador o presentador para un canal de televisión.
Tal vez el mismo reportero se convierta en funcionario de la información. El Periodista frecuentemente comprende que tiene que ser flexible y adaptarse tanto en sus objetivos creativos como en el servicio a la comunidad. El reportaje es únicamente uno de los muchos caminos que conducen a la meta del desarrollo

La principal misión del Periodista del Tercer Mundo es, la de relatar la historia de la vida de su país o comunidad con la mayor precisión posible. El mayor incentivo para el reportero es el deseo de transmitir e interpretar información en forma que beneficie a los ciudadanos.
Detrás de este deseo, se encuentra la idea de que los medios masivos sirven para mantener unida una comunidad o sociedad, a fin de proporcionar información sobre la cual los ciudadanos puedan fundamentar juicios informados y para facilitar el desarrollo de la comunidad o sociedad.
En el concepto que tiene el reportero del Tercer Mundo acerca de su trabajo no debe pasarse por alto su deseo por encontrar una satisfacción personal en una labor significativa.

El joven reportero del Tercer Mundo se encuentra con una atmósfera un tanto surrealista, realiza la actividad de preparar reportajes y transmitir las noticias, pero no comprenden la índole o el significado de su trabajo. Aun cuando este caso no es típico de todos o de la mayoría de los periodistas, si destaca el problema que comparten los reporteros y es que deben abrirse paso por si mismos con poca preparación o experiencia y encontrar satisfacciones en la vida, incluso en circunstancias deprimentes. En nuestros países es difícil adquirir una enseñanza practica como aprendiz o aspirante. Existen algunas razones con respecto a la frecuente falta de calidad en la educación de los reporteros. Muchas veces, el programa de estudios que utilizan nuestras universidades consiste principalmente en pláticas, donde el instructor diserta y discute puntos teóricos en vez de tratar temas prácticos.

En muchas de nuestras universidades, los instructores mismos son académicos, capacitados en una carrera académica, sin un gran interés por conocer como ganarse la vida en el mundo real del trabajo fuera del campo universitario. En otros casos, tienen dos o tres empleos diferentes y solo imparten enseñanza unas cuantas horas diarias, sin orden ni concierto. Además, debemos reconocerlo, un gran número de personas pertenecientes a la clase educada en el Tercer Mundo considera que no debe participar en actividades demasiado “Practicas”, ya que no dan prestigio. Para constatar lo anterior, solo necesita observar los centenares de abogados, maestros, que producen las universidades o el gran número de periodistas que probablemente nunca llegarán a practicar su profesión debido a que ya hay demasiados en esos campos.

Otra razón mas insidiosa para la pobre preparación que reciben los reporteros consiste en que, durante muchos años, los estudiantes universitarios solo pudieron hablar y hablar. Bajo los sistemas coloniales que heredaron las naciones que todavía no han avanzado desde su independencia como es el caso de Honduras y la mayoría de los estudiantes universitarios no aspiran a algo más que a posiciones de bajo nivel.
Pero además de la inexperiencia básica del reportero del Tercer Mundo, todavía existen problemas mas difíciles que afectan su trabajo día con día. Talvez estos problemas, el mas básico se deriva del hecho de que en una nación pobre como la nuestra, toda la sociedad está rodeada de dificultades. Un periodista no realiza su labor en el aislamiento; su trabajo es parte de lo que sucede en la comunidad o país. Con frecuencia, los países pobres cuentan con pocos recursos en cuanto a capacitación, comunicación, servicios de salud, educaron o la estabilidad que se necesita para llevar a cabo un trabajo ordenado.

Esperamos que lo miles de reporteros que trabajan con una minima remuneración monetaria en decenas de países y algunas veces en peligro de verse agobiados por las penalidades de tratar con burocracias insensibles, conserven su idealismo para que continúen presentando la verdad a sus sociedades como ellos la ven.
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