Por: Carlos Molina
La vida de estos chicos, gira en torno a un balón, se esfuerzan para que su sueño de ser grandes futbolistas no se convierta en utopía.
La comunidad de El Triunfo de La Cruz, ubicado a pocos minutos de la Ciudad de Tela en el Departamento de Atlántida, es un pueblo formado por un ambiente natural, ligado al mar y a la cultura garífuna. Esta pintoresca aldea, con sus casas sin cercos, dando la impresión que pertenecen a todos los habitantes y sin calles bien trazadas, siguiendo la tradición de su cultura ancestral, es el hogar de un grupo de niños de entre 12 y 16 años, que integran el equipo Miramar infantil, y que sueñan algún día con ser grandes futbolistas.
Aquí los pequeños pulen su técnica, tejen su historia y su destino, entrenando como si fuecen profesionales.
Estas sociedades, asentadas frente al Mar Caribe, tienen en la pesca artesanal, las remesas de sus familiares y el turismo, su principal sustento diario, sin embargo, ven en el fútbol, un medio para eludir la cruda realidad de pobreza que enfrentan la mayoría de los pueblos garífunas.
En el recorrido que realizamos por este asentamiento, alejado de las comunidades ladinas, igual que todos los poblados negros, como si buscaran alejarse de la persecución y la discriminación racial, fui recibido por Francisco Bernardez, entrenador del equipo.
Lo que me llamó la atención de Bernárdez, un hombre Garinagu, con su rostro curtido por el sol, es su pasión por hacer de estos jóvencitos, unos talentosos jugadores. “Hay buenos elementos aquí, solo hay que pulirlos” dijo muy apasionado.
Mientras Francisco me relataba sus vivencias junto a su club, fijo la mirada en Jerry Roches, un niño de figura menuda que se divierte con la pelota, la patea, la mueve, la eleva y la duerme en su cabeza ante los ojos de amigos y desconocidos que cada día llegan al campo a ver los chicos entrenar.
Después de verle sus dotes, intuyo que no sería tal si no fuese por el empeño que le pone a su eterna cómplice, la pelota. “Aspiro algún día a ser un gran jugador y jugar en Europa sobre todo en Inglaterra. Sin duda debo esforzarme, entrenar muy duro para llegar hasta donde quiero. Cada día entreno pensando en ser como Danilo Turcios a quien admiro mucho”. Me dijo Jerry, quien juega en el puesto de volante.
Sueños que no se harían reales, sin el aporte de su maestro. “El entrenador nos apoya y nos enseña mucho, a mi gusta estar en el campo entrenando. Mi fuerte es el dominio del balón, y el driblen” agregó el pequeño.
Otro de los niños, con sus mismas ilusiones; es Kevin Centeno estudiante del primer año de educación comercial, en el Centro Básico Esteban Guardiola de la comunidad. “Mi meta es triunfar en el futbol, y ser un jugador muy reconocido., Soy admirador del equipo Real España, y en el extranjero me gusta el Barcelona. Necesito trabajar fuerte con mucho esfuerzo para lograr mi sueño algún día” me dijo el chico, mientras movía la pelota con el pie. No la deja descansar.
Este jovencito de 15 años, originario del Pueblo, es de mentalidad positiva. “Si se quiere se puede, solo hay que ponerle en los entrenamientos” finalizó.
Por su parte Nelson Martínez de 13 años, se levanta cada mañana con una meta; entrenar para ser todo un campeón. “Siempre me esfuerzo por llegar a ser alguien en el futbol de mi país, me gustaría salir a jugar a otros equipos del extranjero. Yo juego de defensa y volante izquierdo y quiero ser algún día como David Suazo o Wilson Palacios” expresó con su mirada puesta en el horizonte, como imaginándose en un futuro jugando en Europa.
Jugadores como Jerry, Nelson, y Kevin Centeno entre otros, son héroes locales entre los más pequeños.
La vida de estos chicos, gira en torno a un esférico, sus horarios se rigen por los entrenamientos, de lunes a viernes en horas de la tarde. Los fines de semana se trasladan a la ciudad de Tela para disputar los partidos oficiales del torneo federado donde participan. Es tanto su pasión por jugar al futbol que aprovechan los recreos en su escuela para jugar una potra. “Estos niños son incansables con el balón”. Me expresó su entrenador Francisco Bernárdez.
Es obvio que estos jovencitos tienen gustos y preferencias diferentes, pero todos comparten una misma pasión por el deporte rey, y por llegar a ser el próximo David Suazo, Wilson Palacios, Carlos Pavón, o Maynor Figueroa.
La historia nos demuestra que, pese a las dificultades, muchos han logrado el objetivo, y hoy triunfan en otras latitudes, no obstante, en su mayoría se quedan en el camino.
En cuanto a estos chicos que conocimos, no sabemos si llegarán a ser alguien en el mundo del fútbol, si lo hacen, exaltarán su empeño que desde su infancia pusieron por perseguir un sueño que no se convirtió en utopía.
Cantera
Esta comunidad negra, en un tiempo no muy lejano fue una cantera de buenos futbolistas. De aquí salieron; Raúl Centeno Gamboa, Reinaldo Colón, Pastor Martínez, Aparicio Colón, Ciro Paulino Castillo, "Mozambique" Álvarez, Simeón Solórzano, Valentín Bulnes, y los actuales, Arnold Solórzano del Marathón, Edgar Álvarez del Bari de Italia, Rony Flores del Atenas de Uruguay, lo mismo que Edgard Flores de Platense y Francisco López de Olimpia, entre otros.
No podía irme sin conocer más acerca de la tradición de este atractivo Pueblo, y decidí visitar a los esposos Epifanio Flores y Doña Justa Sánchez, dos legendarios
Ubicación
La comunidad de Triunfo de la Cruz, se encuentra ubicada en la Bahía de Tela, uno de los paisajes más fascinantes del país. Está enmarcada entre dos áreas protegidas: El Parque Nacional Punta Izopo y el Parque Nacional Janett Kawas. Es propicia para los que gustan de un verdadero lugar de descanso y disfrutar de la brisa marina, la playa y un entorno natural. La magia de este paradisiaco lugar, se contagia con las playas mas bellas de la Costa Norte. Esta población garífuna, todavía conserva, su gastronomía y sus fiestas, llenas de tradición, música y colorido, combinados con las particularidades culturales de su Pueblo, herederos de los caribes insulares y de africanos, dando lugar a un inusitado sincretismo cultural.











